sábado, 27 de agosto de 2011

Será la luz del sol (oladesusojosperoesoeraunsecreto)

Ya no me siento tan diferente, ¿sabes?  A lo mejor yo también estoy lleno de hipocresía, tal vez tengo algo de todos esos a quienes juzgué e incluso critiqué por actos que puede que, involuntariamente, también yo cometo.

A lo mejor no soy especial, ¿comprendes? Tal vez mañana salga y beba, para no destacar o simplemente por no pensar (todo un clásico). Puede que al fin y al cabo, como en el anuncio, yo también esté dispuesto a todo por mis Golden Grahams.

domingo, 21 de agosto de 2011

amar amando al amante amado.

- ¿Por qué has dejado de hablar?
- Estoy llorando.
- ¿Por qué?
- Te echo mucho de menos.
- Guapo.
 - Te quiero, y nadie te puede querer así.
- ¿Sabes qué? ¡Te quiero de aquí a la Luna y volver!
- Yo hasta Marte en bicicleta.
- ¿Hasta el infinito?
- Y más allá...






viernes, 22 de julio de 2011

más o menos capicúa.

Hola, me llamo Pedro y de mayor quiero ser la ciruela más sabrosa que se coma un mono. Me da igual que te parezca estúpido, a lo mejor mi semilla germina en él y luego -con perdón- caga ciruelobananas. ¿Y por qué no?
Son las dos menos veinte, menos dieciocho y un, dos, tres... Ni Freddy viene a por ti. Es triste.
A veces mi dentista me habla mientras empasta... Y esto es lo que nos lleva al principio; me preguntó qué quería estudiar y le conté mi fructífera (de fruta) idea. Se atrevió a llamarme incoherente y revisó la dosis de anestesia.
Si no pudiera ser esto -hola de nuevo-, ¡entonces me llamaré Juanito! y me convertiré en flor. De color azul, como un escarabajo fiestero. Todo esto para extinguirme felizmente enredado en el pelo de alguna chica que, con algo de suerte, me guardara y plastificara mi cadáver de flor entregándome deliberadamente a la eternidad.                                                                                                                                                   Por los siglos de los siglos, Néma. Que es amén al revés. Corre que si no lo coges se te escapa.
Me gusta tu pulsera, niño. Me gusta mucho. ¿Qué pone? Es que no sé leer, ¡pero me gusta igual!  Así que brackets eh... No te preocupes, la Doctora Nieves es una profesional... No, yo tampoco entiendo por qué hace eso. Será que le divierte cómo intentamos responder anestesiados, con la subcionadora esa y sus manos dentro de nuestras bocas. No sé, no sé...
...solo es una teoría.

viernes, 15 de julio de 2011

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- Eres mi mejor amiga... desde hace siglos. Pero hoy tengo que decirte algo... Espero que después de esto todo siga siendo lo mismo, de verdad. Sé que no vas a entenderlo pero...
- Estás asustándome.
- Tía... esque tenía que decirte que... de verdad que no quería pero... ¡¡YO BAILO MEJOR QUE TÚ EL PASO DEL PINGÜINO!!

lunes, 11 de julio de 2011

Carolina.

Carolina es una desordenada. Hasta tal punto que su hermano mayor dice que el cuarto de Carolina es como un agujero negro, lo que allí se acerca nunca vuelve a ser visto. Qué sabrá él, que acaba de volver,el muy inútil.
Carolina nunca encuentra sus cosas y detesta que le digan “claro, si estuviese en su sitio no tendrías que buscarlo”.
Y no es que no lo intente, es que simplemente no está en su genes y esto le trae bastantes problemas. A veces le echa la culpa al perro, odia a ese maldito chiguagua, pero nunca resulta.
Su abuela dice que es un desastre, y no va desencaminada. Para colmo ahora tiene que compartir habitación con su hermano pequeño. Creedme cuando os digo que esta chica es realmente desorganizada, tanto que tiene deshubicado hasta el corazón desde que vio al chico de sus sueños besar a otra y el órgano se deslizó para situarse en la planta de sus pies. Con tanto movimiento se le ha desordenado. ¡Lo que le faltaba a la pobre Carolina!
No piensa contárselo a nadie, además su madre no la escucharía y se limitarías a decirle que ordenara su habitación, ya sabéis eso de: ¿esto es un cuarto o una leonera?
Y ahora, como si fuese poco con el de su alrededor, está también llena  de desorden.
¿Pero como narices se recoje el dolor del alma? Carolina se colgó litera abajo, a ver si el corazón volvía a su sitio. Lo único que consiguió fue que su abuela le diese una buena charla: Pero que haces niña, vaya generación esta, no te das cuenta de que se te va a ir toda la sangre a la cabeza y te va a explotar?
Pensó que tampoco era mala idea como último remedio y empezó a buscar otras terapias para la rehubicación¿pero cuáles?
Carolina también tiene cosas buenas, no os creáis.  C es una soñadora, pero tiene los pies en el
suelo (menos cuando se sujetaba con ellos a la barra de la litera, claro está) y sabe tomar sus propias decisiones. Carolina puede contar a sus amigos con los dedos, y le sobran bastantes; pero es considerada amiga por la mayoría de la gente que conoce, que no son pocos.
Ella dice siempre lo que le pasa por la cabeza; y eso sí que está en sus genes. Por su padre, que no piensa dos veces las cosas antes de soltarlas. Que luego sus palabras tengan sentido es otra cosa, él lo deja ahí y que lo coja quien quiera, o quien pueda...
La silla de Carolina ha acumulado tanta ropa que ha amenazado con abrirse en dos. C tiene un móvil que usa más bien poco ya que siempre lo olvida en algún lugar de la casa, y luego no lo encuentra. No hay lugar para trivialidades tecnológicas en el desordenado mundo de Carolina.
Carolina te trata bien, siempre que no le cantes esa canción.
Ahora mismo, nuestra protagonista, debería estar recogiendo los converse que dejó en la sala hace dos días, el calcetín que olvidó esta mañana al salir de la ducha y el cupa-chup de cola a medio comer que reposa en algún lugar de la casa. Pero no puede, porque todavía está buscándose a sí misma.
Mierda C, has vuelto a hacerlo.
Carolina se ha perdido en sus propias letras y no quiere pensar en nada que no sea el chico que la ha trastornado hasta la médula. Y a ver que os digo yo de ella ahora.Carolina se enamora,sí, pero eso es un libro.
En realidad Carolina es una tía genial, y su desorden patológico también tiene ventajas. Es imposible que pierda el norte si no ha llegado a encontrarlo. Carolina vive regalando sonrisas a todo el mundo; el cartero, la vecina cotilla, la señora del estanco, los abuelos del parque...
Creo que C lo va a conseguir, organizarse un poco, digo. Apuesto que no lo hará sola, habrá alguien dispuesto a sujetarla boca abajo o a inventar estrategias para culpar al perro, si esto fuera necesario. Y es que eso es lo mejor de Carolina, que después de todo tiene encanto.

Me llamo Alicia, pero algo me dice que si mi madre leyese esto empezaría a llamarme Carolina.