miércoles, 28 de diciembre de 2011

welcome



Dame de eso, de lo que nos sobra o no tanto. De lo que gritan tus ojos y llena hasta rebosar los bolsillos de tu pantalón caido o la pajarita de tu frac.
De lo que me falta ahora por culpa de un capricho de la luna, que por querer alumbrar como el sol me lo robó en un suspiro y viajó por el cielo para formar una nube con textura de limón y sensación de chocolate.
Regálame una noche, amor mío, un poco de tu aire, tres latidos y dos cuartos de tu corazón que a cambio yo te daré un suspiro y el vaivén de las olas en el puerto. El sabor a sal en un beso o el susurro de una estrella de Pekín, y que nos cubra con su velo.
Y  si te pido concédemelo, que no será por capricho mi amor, levántate y bailemos sin ritmo. Cuando no me encuentres ve al país de Nunca Jamás y tráeme polvo de hadas que yo me encargo de poner la ilusión.
Dame mucho más, de lo que no te pido. De lo que fabrican en Yugoslavia, que no sé, que me apetece probar del pólen que recolecta la Abeja Maya y sentirme menos pesada.
Dame la mano y colémonos en un concierto de hardcore o en la ópera, sal al escenario y baila claqué solo para el deleite de mi sonrisa.
Y si te pido, repito, no es por capricho, solo  necesito más de ti.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Make me real, bring me to life.



Las gallinas que entran por las que salen. Porque cuando algo acaba, algo comienza y lo reemplaza. ¿Quién me lo iba a decir?
He escuchado (y no digo oído) tantas veces esta canción que podría recitarla incluso en inglés, le he dado tantas vueltas a tantas cosas que podría bordear el infinito varias veces, he llorado y he reído hasta dolerme el alma (incluso a la vez). He sentido (demasiado) intensamente y he caído en la insensibilidad más absoluta. He gritado hasta que mis cuerdas vocales dijeran basta, y la voz se fuese sola, pero también me he quedado sin palabras y no he podido más que susurrarle al tiempo.
He sido valiente y he tenido fuerza y ganas para comerme el mundo, pero también cobarde por no atreverme a dar un paso sin mirar al suelo.
He sido comprensiva, y he juzgado de la forma más cruel. Aprendí a perdonar y ser perdonada, y me amaron, sobre todas las cosas, pero no supe amar.
Quise cuidar de mi misma y fracasé. Quise aprender y olvidé. Quise olvidar y perdí. Quise desisitir pero luché. Quise saltar y salté, para luego caer. Quisieron aliviar mi dolor y no les dejé.

Quise muchas cosas que no conseguí, y conseguí otras tantas sin querer. No sé, quiero querer(nos) de nuevo.
¿Quién me lo iba a decir a mi, que siempre he odiado los tópicos? Que me reinvento por navidad.
Que me enderezo, y vuelvo a ver el mundo boca arriba, que desafío a la gravedad.

domingo, 4 de diciembre de 2011

El arte empieza a serlo cuando inunda un corazón...

...y yo solo intento anegar el tuyo.
Porque hoy es el día, he cogido un cuaderno para volver a escribir fórmulas. La fórmula de la densidad, la de tus huesos cuando se calan de frío y la de mis labios cuando susurran un 'Buenas noches'.
La de la sonrisa, que es la más fácil: Aire puro por cosquillas elevados a la octava maravilla. Me gustaría darte la fórmula de la felicidad, pero la tiene Coca-Cola. ¡Que no es lo mismo malvivir que vivir mal!
Que malvivir es tener carencias físicas; materiales y de salud y vivir mal es no saber salir de ellas. Que no sé cómo te quejas cuando lo tienes todo y después te haces el humano fingiendo dolor sobre tópicos.
No te engañes, cada tres segundos muere un niño en África, pero no es un país pobre. Ni son todos negros ni están todos desnutridos. Que no deben darte pena, solo ponte en su lugar y luego quéjate de la capacidad de tu móvil.
En serio, detesto vuestros prejuicios. el que tu compañero sea homosexual no te convierte en un icono sexual. Que, igual que a ti, le gustará una persona con todas sus pequeñas cosas y no el primero que pase. Que rapero y MC no es lo mismo, y no caminamos como patos ni tenemos por qué llevar cadenitas. 
Que el Hip-hop es una cultura (como muchas otras), una forma de vida que se lleva dentro y que no se manifiesta solo en mis baggies. Que lo extranjeros no vienen a robar, inútil. Que buena parte de tus ideas son mitos, como la inteligencia de un CANI. 
¿Que hay sonrisas que levantan pasiones? Yo sé de besos que levantan otras cosas... la moral, no malinterpretemos.
Que tu novi@ no te quiere más si te pone en el 'nick', que las rubias no son tontas ni el cielo azul celeste. 
Venga, hazlo por ti, por tu perro Lucky o por tu pez (sí, ese al que "tienes que bañar" cada vez que te proponen un plan) y replantéate tus ideas.
No me juzgues tampoco, que conocer mi forma de mirar la vida no implica conocerme, que no te digo cómo debes vivir, , intento que dejes de vivir mal aunque vivas malviviendo. Y mientras tanto puedes contar conmigo, contar estrellas, digo. Que llevo en ello tres lustros y no acabo.
¡Ojo!, que como dice la canción 'yo tampoco sé vivir, estoy improvisando'. Solo vivo, bien-vivo y no me permito vivir mal, suena bien, ¿no?
                                    Y desde ahora hasta que me muera tú dame un bolígrafo y regálame una sonrisa, que yo intentaré compartirla contigo y seguir escribiendo, a mi manera.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Que ni tú eres mía ni yo soy tuyo.



- Podríamos haber estado juntos, te quise mucho. 
- Lo sé. 
- Pero tú no... tú no me correspondías.
- Te amaba.
- ¿Cuál era el problema entonces? -un poco tarde para preguntarlo.
- Que también quería a otra persona.
Una chispa en sus ojos. - ¿A quién? 
- A mí misma.
Ven si tienes planes

lunes, 14 de noviembre de 2011

Os vais todos a la mierda, pero solo un ratito.

 
Ellos no saben las cosas que vivimos, si me caigo solo me levantaré. (...) 
Miedo al qué dirán ahora tiene el que critica, vas a empezar a sonar más potente cuando la boca se te haga más chica. 
Pregúntaselo a mi sombra que conmigo siempre ha caminado. Mi sombra, sí, la que va detrás de mi, ¡eres un tipo tan arrogante que hasta tu sombra habla mal de tí!

sábado, 12 de noviembre de 2011

Tiempo para reflexionar.



Intentar hacer como si no existiesen o no darles más vueltas. Y lo conseguimos, puedes dejar de lado tus propios problemas pero ten claro que, antes o después, volverán.
Quizá la aparición de un nuevo rompecabezas traiga consigo los restos de todos los puzles que dejaste a medias. O una palabra despreciativa de cualquiera debilite hasta la expiración tu aparente seguridad y te conviertas de nuevo en un ser débil que desconfía del resto porque, no a falta de motivos, se siente juzgado.                                                                                                                
El desencadenante puede ser aún más simple; una canción, una mirada, un suceso que te produzca un déjà-vu, un gesto... Siempre vuelven y para entonces no hay tregua concebible.

Y ya puedes probarlo todo, pero subir el volumen de la música hasta que te duelan hasta las antenas del caracol del oído izquierdo no conseguirá sepultar lo que se cuece en tu cabeza. Y aquí viene la primera y más básica de las cosas que deberíamos hacer; encontrar tiempo para pensar. Pensar en tu entorno y, para callar tu ego-conciencia, un poco en el resto del mundo.                                                                                                                                        Recuerda que nadie es quién para juzgarte así que me limitaré a mencionar aquellas cosas que, considero, justifican sobradamente el esfuerzo invertido en ellas.

Merece la pena apagar en móvil y pensar en qué es de ti y tu felicidad; madrugar para ver amanecer o dormir fuera para observar las estrellas. Salvar cualquier distancia merece la pena si al otro lado te espera alguien que te ama con locura; incluso llorar en una despedida tiene su valor si esto demuestra lo mucho que vas a echarle de menos.
Pasar una hora de pie, entre gritos de padres pseudo-adultos merece la pena si es para ver a tu sobrino jugar el primer partido de la liga pre-benjamines. Independientemente de si pierden o ganan con siete de diferencia.    
Tal vez solo ha sido un dia raro y mañana todo esto me importe tanto como que en este instante está germinando una semilla en algún rincón del mundo, pero sé que tengo que organizar mis prioridades y partiré de una certeza: Querer merece la pena. Pese al daño y a la limitación del amor en el tiempo. Solamente por lo que con cerrar los ojos podemos imaginar cuando amamos y por esa sensación de ingravidez, amigo mío, ¿quién no sabe volar entonces?

Especialmente hoy soy consciente de la importancia del aprendizaje para la VIDA propiamente dicha, ya sabes, ese conjunto de experiencias a lo largo de un puñado inestable y terriblemente finito de minutos, porque esta misma noche un libro me ha enseñado que en la vida hay cuestiones que simplemente merecen la pena.

jueves, 3 de noviembre de 2011

El universo y tú, tú, mi universo.

Llegar a casa, vomitar y un vaso de agua. Siete lágrimas y a la cama. Abro un ojo y miro a la ventana, amanece el día con su luz templada. Primera mañana de invierno, tengo frío, tengo frío en el alma.
       Vuelvo a dormirme y te sueño, sueño como te desnudabas, sueño que vuelves con tus palabras y que vamos a hacerlo todo, todo lo que yo quiera porque eres mía y todo lo que desees porque tuya es mi cama.
No sé si estoy dormido o drogado pero no quiero moverme de esta sala.
Cuanto te quise, tanto te di. Cuanto te amé, tan poco me amabas.

     Deliro al no topar con tu mirada, al buscar mis labios tu piel y regresar sin nada.
Te me has llevado contigo, me has robado las ganas. Décimo cuarta tarde de invierno y qué helado me siento, que vacío has dejado.




El universo nos quiso mirar y vernos infinitos, pero tú ya no estabas.